sábado, 8 de diciembre de 2012

El hijo del camionero


Me llamo Juan, actualmente tengo 28 años. Soy alto, rubio, guapo, cuerpo atlético y sobre todo, una buena polla, larga y gruesa. Soy activo y pasivo y me gusta jugar al sadomasoquismo, en cualquiera de sus roles.

La empresa de transportes, que dirijo, la montaron mi padre José y su cuñado Julián. Empezaron con dos camiones y actualmente tenemos casi 50. Toda una flota, de todos los modelos posibles, furgonetas, trasportes de muebles, de material de construcción y sobre todo con grandes contenedores para trasportes a larga distancia (por Europa).

Con todo esto también necesitamos a mucha gente trabajando. Actualmente todos son chicos jóvenes, entre 25 y 45 años, solo quedan dos ó tres que están a punto de jubilarse.

El que siempre dirigió la empresa fue mi tío Julián, pero murió hace unos tres años de un infarto mientras dormía. Ahora mi padre es el presidente, mi primo Julián el vicepresidente y yo soy el director general, lo que me obliga a estar mucho tiempo en las oficinas cuidando de las cuentas y dirigiendo la empresa, peleando con Hacienda, clientes y proveedores. Ellos dos conducen camiones y cuidan los mecánicos, mientras que yo dirijo las oficinas, pues mi padre me obligó a estudiar Económicas y como que yo lo que quería era estudiar Derecho, hice dos carreras al mismo tiempo, o casi, empecé a los 19 años y a los 25 años me había licenciado de las dos. Y además me había sacado todas las licencias de conducir que son necesarias para conducir toda clase de vehículos. Pues lo que a mí me gusta es de vez en cuando meterme en un gran camión y marcharme una semana por las carreteras de Europa, o con la moto hacer km. todo el fin de semana. Siempre encuentro algún ligue

Mi padre siempre me dice que he salido al tío Julián y como que me parezco mucho a mi primo, pienso si seré hijo suyo. Estaría bien que mi tío se hubiera follado a la hermana de su esposa y mi padre fuera cornudo. Mi primo me saca casi un año, quizá fuera cuando no podría follarse a su esposa. No puede ser, eso sería fantástico.

Voy a contaros algunos de los ligues que he tenido.

Un día al llegar a la oficina había un chico joven de no más de 30 años que discutía con Luis, uno de mis ayudantes (administrativos) que tengo en la oficina. Entré en mi despacho y por teléfono le pregunte qué es lo que sucedía, me lo resumió y le dije que hiciera pasar al cliente y además que nadie nos molestara, él ya sabía que quería decir con esto.

Buenos días, mi compañero ya me ha puesto al corriente, pero la verdad es que no tenemos ningún camión disponible para hacer este transporte, antes de tres semanas.

Me habían recomendado esta agencia, por el buen servicio que ofrecen y la disponibilidad que tienen siempre. Necesito el transporte para esta misma semana.

Lo siento, pero no puede ser. A que se debe tanta prisa.

Soy director de banco y me han trasladado a otra ciudad, la empresa me ofrece un piso y tengo que cambiar los muebles.

Estas casado?

Si.

Quizás podamos arreglarlo

Pero que tiene que ver el estar casado, con arreglarlo.

Podría haber un intercambio de favores sexuales, entiendes.

No. No estoy dispuesto a dejarte a mi esposa.

Yo no había pensado en esto.

Pues…

Más bien había pensado en tu culo.

No, no, no y no.

Pues lo siento. Podría ponerte el primero en la lista.

Pero esto es chantaje.

Sí, ya lo sé. Levántate y date una vuelta, para que vea este hermoso cuerpo que tienes y este culo tan maravilloso.

Y como quien se ve atrapado y sin salida, se levantó y lentamente giró sobre sí mismo, para que lo viera bien.

Acércate.

Y sentado en mi sillón le acaricié las nalgas, por encima del pantalón y poco a poco pasé mis manos hacía el paquete, que ya abultaba más que antes.

Te gusta, verdad.

No.

Entonces, porque se te pone dura.

Te recuerdo que estoy casado, me gustan las mujeres.

Y los tíos también.

Mientras que yo le seguía sobando. Con firmeza le ordené arrodillarse y que me chupara la polla, mientras yo me bajaba la cremallera y me sacaba el rabo. El, humillado y quizás atrapado, se arrodilló, pero al ver mi gran miembro, se echó para atrás e intentó levantarse, yo se lo impedí, cogiéndolo por detrás de la nuca y acercando su boca a mi polla. Con miedo abrió la boca y de un solo golpe de nalgas le metí la mitad del nabo en la boca y chupó, vaya si sabía chupar, le puso saliva y empezó a meterla y sacarla de la boca, hasta que se trago mi polla entera y la tengo grande y gruesa. No era la primera que tragaba, el muy cabrón y decía que no le ponían los tíos. Sabía muy bien como hacerlo. Chupaba el capullo y con una mano masturbaba el tronco y con la otra mano acariciaba los huevos. El placer era inmenso, pero yo no me quería correr todavía así que lo paré. Se había estado tocando por encima del pantalón y tenía un buen paquete, además tenía la cremallera abierta, lista para sacarse la polla.

Me desnudé y le ordené que se desnudara a la vez. Le di la vuelta, estaba muy bueno, delgado, con pectorales y abdominales muy marcados, tenía buenas piernas y buen culo y la polla no estaba mal. Le empujé y lo tumbé encima de mi mesa y le abrí las piernas, empecé a comerle el culo. Con las manos le abría las nalgas. Pronto mi lengua lo estaba penetrando, su culo se abría y se dilataba. Gemia. No era la primera vez que alguien se lo comía, seguro que tampoco era virgen.

Tenía el culo bien abierto, bien dilatado y lleno de saliva, le puse el capullo a la entrada del ano y empujé con fuerza, mi gran nabo entró, con dificultad, pero entró, él se quejó de que le dolía, yo empujé más y me quedé casi a la mitad. Llamé a Luis, que al entrar ya sabía qué hacer.

Ponle la polla en boca y que te haga una mamada.

Se bajo rápidamente los pantalones y le puso la polla en la boca, que el tío chupó con deleite. Yo seguía bombeando el culo, ya le había metido toda mi polla dentro, sacaba más de la mitad y de un solo golpe se la metía de nuevo. Así estuvimos un buen rato, metiendo y sacando la polla y le gustaba, pues gruñía de gusto. Luis empezó a gemir y el tío también, a pesar de tener la polla en la boca. Estaba a punto de correrse. Así que con un grito seguido de un gemido me corrí en el culo, al tiempo que Luis se corría en la cara y la boca y el tío, sin que nadie lo tocara se corrió en el suelo. Habíamos disfrutado los tres.

Sin decir palabra, Luis, se vistió y salió del despacho. Yo también empecé a vestirme y al tiempo que le decía:

Mañana, jueves, a primera hora vendrán a cargar los muebles y los trasladaran a donde tú digas.

Muchas gracias. La follada ha sido estupenda. Me gustaría repetirla.

Cuando vengas a pagar el traslado.

Creía que habías dicho que no podíais hacerlo?

Antes de ser amigos no podíamos, pero a un amigo se le hace cualquier favor. Pero, y tú no decías que no te ponían los hombres?

Le giñé un ojo, mientras él terminaba de vestirse. Me estrechó la mano y prometió venir a pagar. Yo le prometí un precio especial de amigo.

Ah!! Y puedes der una propinita a los trabajadores. Entiendes, verdad.

Si, no te preocupes. Quedaran contentos.

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Los viernes, como jefe, tengo el privilegio de salir a las dos de la tarde. Más tarde me di cuenta que me había dejado el móvil encima de la mesa del despacho, así que decidí volver a buscarlo. Llegué sobre las seis, poco antes de que cerraran la empresa. Me topé con mi primo Julián y le pregunte por mi padre.

Tu padre?. O no sabes qué día es?

Que día es?. Es importante?

Es el último viernes del mes, el viernes del jefe.

No lo sabía. Y que pasa este día?

Como, no lo sabes?. Ven conmigo y no te asustes ni te enfades por lo que veas

Le seguí y nos dirigimos a los vestuarios del personal. Allí había los baños, las taquillas para guardar la ropa y las duchas para asearse y cambiarse los monos de trabajo por la ropa de calle, sobre todo los mecánicos y también todos los demás.

Entramos y lo que vi me dejó sorprendido, pero a la vez con la polla parada. Había cuatro o cinco hombres, entre mecánicos y conductores, que se estaban follando a mi padre y a él parecía gustarle. Todos estaban desnudos, mi padre en medio de todos ellos, Amir se la metía por el culo. Amir, es marroquí, tiene unos 40 años, muy feo de cara, pero con un rabo largo y grueso, que por la cara que ponía, hacía feliz a mi padre. Le metía y sacaba aquel tronco de carne negra, hasta que pasados varios minutos y gritando se corrió en el culo de José (mi padre). Al mismo tiempo lo hacía un chico joven que le tenía la polla en la boca y le llenaba la cara de leche blanca y espesa. Esperaba el turno un turco de nombre impronunciable, al que nosotros llamamos Ali. Es mecánico, alto, grueso, con barriga, oscuro de piel y muy peludo. Tenía unos cojones largos y gordos, cargados de leche en espera de salir. Y la polla enorme, larga, gruesa y negra con el capullo rosado, mientras esperaba, se estaba masturbando y aquel capullo rosado estaba lleno de una pasta blanca como yogur, como si en varios días no se hubiera lavado. José la apresó con una mano y relamió todo el entorno con glotonería y deleite antes de meterla en la boca. Era gorda pero hizo un esfuerzo y pronto la tuvo que le tocaba la campanilla y seguía chupando. El marroquí fue reemplazado en el culo por otro conductor, un hombre casado y con tres hijos. Al cabo de un rato se corrieron los dos. Al turco no se le bajo la polla a pesar de la corrida, por lo que pidió el turno para follarle el culo. Tendieron a José en el suelo y el turco le metió el gran rabo de un solo golpe, lubricado como estaba por el semen del anterior, mientras que un jovencito rubio y de ojos azules, de unos veinticinco años y que hacía pocos meses que trabajaba con nosotros, se sentaba encima de la cara para que le comiera el culo.

Mi primo Julián, me toco el paquete y me saco la polla, masturbándola, mientras me decía:

Este lleva el culo sucio de varios días al igual que la polla del turco, a José le encanta que estén sucios.

El turco se corrió entre bramidos y lanzó el semen sobre la barriga de José, al igual que el chico rubio que también se derramó por el gusto que le daba la comida del culo y porque se masturbaba.

Pusieron a José a cuatro patas y el turco empezó a ordeñarlo, agarraba el rabo de mi padre como si de una vaca se tratara y le atrapaba los cojones y los tiraba para abajo y los retorcía, José gruñía y resoplaba de gusto.

Mientras esto sucedía, agarraron al chico rubio y le metieron una manguera por el culo, como si fuera una lavativa. Al sacarle la manguera los pusieron delante de José y de un golpe en el estomago evacuó, llenando a José de mierda, que en este mismo momento se corrió lanzando una gran bramido de placer. Quedó tendido en el suelo. Todos se acercaron, incluido mi primo Julián y le orinaron encima. Le dejaron allí tendido y se marcharon a ducharse. Yo me marché antes de que me viera.

La nuestra no es una empresa de maricones, el único maricón declarado que hay soy yo. Todos lo saben, pero a nadie le disgusta una mamada o follarse un culo. En las duchas, me los he follado a todos o me han follado a mí, porque alguno solo quiere meterla, pero no recibir ni mamar.

El sábado por la tarde me monté en mi moto y salí a hacer kilómetros y encontrar un ligue. Pasaba por la carretera y vi una ermita en un monte y decidí subir. Hacía cinco minutos que subía me encontré una explanada con una capilla. Me paré. Me fui para un rincón a mear. Dos motos estaban bajando de la ermita. Se pararon. Uno de los dos motoristas vino hacia donde yo estaba, se sacó la polla y se puso a mear a mi lado, enseñándome el rabo. Yo me dí la vuelta para que me viera el mio. Alargó la mano… (continuara)


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